Parece ser una tradición que sustenta a los Estados nacionales, que nosotros quienes los elegimos, estamos todos de acuerdo con el ocultamiento contingente de la información de sus actos. La información, al estar escondida, protegida y accesible solo a las cúpulas del poder, permitiría que se tomen decisiones estratégicas favorables para la protección de la nación. El manejo de la información, es el bastión de nuestras democracias, al considerarse el escudo protector de nuestra seguridad nacional. El año 1997 en el que participé como empleada en la Cumbre de Presidentes de las Américas en Santiago, me quedo claro lo de la confabulación del periodismo y los medios con los gobiernos.

Un contrato abierto y expuesto a todos, que consiste en redactar e informar a la opinión publica de lo que los presidentes pueden y quieren decir .Nadie alzó la mano en dicha oportunidad para preguntar los temas de fondo. Cuando Fujimori había llevado a cabo la matanza de terrositas del Tupac Amaru en la embajada de Japón, nadie osó en preguntarle de que se trato ese despliegue de zar mirando cadáveres orgulloso. Nadie cuestionó que por ultimo en los procedimientos, en esa matanza había, al menos, algo éticamente reprochable.

Tiene que salir un grupo de activistas de la información libre, década después, alojados en la colaboración supranacional Wikileaks, para que las salas de prensa de los foros internacionales pasen a verse como pantomimas de necios, y el mundo se de cuenta que si, es posible remover las bases de la confabulación de la prensa con los poderes del Estado y sus secretos. En esa oportunidad en Santiago, el único acto quizás de ridícula transparencia fue escribir una ingenua carta a Fujimori, y entregársela a su guardaespaldas antes de que el presidente entrara a un foro multilateral sobre derechos humanos.

La carta hacia tan solo dos preguntas. A propósito de la mesa en la que participará, le parece a usted que es digno de respeto a los derechos humanos la forma en que expuso usted a la prensa esa matanza? Tratará usted el tema en la mesa a la que esta ingresando? Solo quería hacerle saber que si la sala de prensa guardaba silencio, al menos una estudiante joven chilena estaba preocupada por la hipocresía de su participación en estas temáticas. Años después se dieron a conocer los sucesos de corrupción y violación a los DDHH del gobierno del japonés- peruano y sus secuaces.
Todo es una cuestión de tiempo. La información puede convertirse en un acto político cuando se da a conocer en medio de la contingencia.

Por esos años ya intuíamos que con la revolución de Internet algo pasaría en el mundo de la información, mas temprano que tarde. Estábamos motivados quienes veíamos que la web se convertiría en un espacio de empoderamiento ciudadano, de exposición, respaldado por el poder de la mente - masa. Pero la revolución Wikileaks parece ser mucho más que eso. Es una revolución sobre una de las bases más importantes que sustenta el Estado: su esencia de entidad excluyente, el secretismo de sus bases, sádicamente paternal frente a la sociedad civil. Asumiendo el pensamiento de Assange de que la sociedad civil ya dejó de existir, este movimiento de desafío a los secretos del sistema de seguridad mundial, es prácticamente una ultima oportunidad de ejercer, o mas bien de reinventar nuestros derecho civiles, esta vez amparados en la capacidad globalizante, colaborativa y anónima del activismo en Internet.

Pero la figura de Assange, en esto, extrañamente no concuerda. Parafraseando a su ex colaborador alemán, Daniel Domscheit-Berg , quien ha dicho que la decisión de Assange de prevalecer como cara visible e irremplazable de la organización Wikileaks, terminará por mellar el enorme poder que las redes dispersas y el anonimato podían garantizarle de manera ilimitada a esta organización.

Y es que acá dos visiones políticas muy distintas acerca del desarrollo del movimiento de la libre información, se habrían formado. La de Assange parece ser tal cual, un sacrificio. Es la figura de un Mesías, cuerpo en movimiento constante, esfuerzo físico de no dejar trazos, apostolado de la franqueza, la transparencia y hasta cierto punto la espontaneidad. De una persona ciertamente de potente ingenuidad. Ha entregado su alma y su cabeza, a sabiendas que la sociedad civil que podría protegerlo, ya no existe. Assange es una figura mesiánica. Daniel Domscheit-Berg, el alemán de Chaos Computer Club, representa en cambio la inteligencia calma de la mesura. La voluntad de creación de un movimiento político paulatino, que por su diseminación mundial y dispersión física hubiese creado a través del tiempo una fortaleza informativa inexpugnable. Es la primera utopía de la web, la web como conciencia universal, sin cuerpo físico identificable.


Assange nos ha puesto en cambio, anticipadamente en otro camino. Para nosotros cristianos, ya conocido. La crucifixión, tan literal como “el que no esta conmigo esta contra mi” (Lucas 11, 15-26). Es loable, es valiente, es ética suprema. Aunque la frase parezca provocadora, no es criticable, ni totalitaria, pues hay algo extremadamente realista- tomando en cuenta las circunstancias de la persecución a Assange- en esta frase bíblica. Si la sociedad civil, ya no existe mas, Assange a echado su carne para nuestro despertar, y literalmente si no lo apoyamos, como el soldado Manning , morirá seco en una cárcel norteamericana.

Conocíamos hasta hace unas décadas, a la sociedad civil por su sustento en ideologías. Había una capacidad de agrupación ideológica, poder organizativo, y así el sacrificio masivo consecuente, quizás extinción en el tiempo, que es otra forma de sacrificio. La sociedad civil significa sumergir el individuo, y al fin, protegerlo, en el poder de una comunidad de mentes. Se borran los cuerpos, porque el poder de las ideas y de los valores es mas grande que todos los objetivos de una ametralladora.

Pero Assange a sabiendas de esta muerte, se entrega, se muestra, se expone brutalmente mas que el ciervo que Abraham va a sacrificar.

Para mi pesar no creo que estemos preparados para esto. Y por eso tanta discordia frente a la figura de Assange. Me gustaría y ojala a ustedes también, que lo estuviésemos. Y así, a pesar de mi amor entregado a este nuevo Mesías, coincido con Daniel Domscheit-Berg. Lo que necesitábamos con Wikileaks, era más bien una-tal como la visión romántica alemana- conquista fenomenológica del espíritu colectivo. Y esto necesita de la sabiduría más esotérica que otorga la acumulación del tiempo. Sin embargo, todavía estamos a tiempo de abrazar esta última visión. El cordero, probablemente será sacrificado, y reafirmada con este suceso nuestra epopeya cristiana, ojala seamos visionarios con lo que viene, y desde ya, construyamos, colaborando el camino de la rebeldía mundial. Sectorizada, si, porque no todos tenemos los mismos instrumentos para esta lucha. Quienes dominan el arte de los códigos encriptados, y van más rápido que el desarrollo de la tecnología que los sustenta, seguirán siendo nuestros líderes. Nosotros, seres mas rudimentarios y menos calificados, podemos ser buenos diseminadores, hacer presión publica, volver a la receta del siglo xx. Las marchas, la protesta, los actos de conciencia que pueden y deben sustentar el movimiento aéreo de las redes.

Rocío Venegas

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